NOTA EDITORIAL

Mientras me debatía entre escribir unas letras en forma de prólogo para presentar la página o implorarle a alguno de mis cómplices que se hiciera cargo de semejante faena, comprendí lo difícil que se torna a veces dar el primer paso en cualquier situación de la vida. Las palabras solo comenzaron a fluir en el momento en que estuve plenamente convencido de que esa temible decisión ya la habíamos tomado todos hace mucho tiempo, y no precisamente cuando comenzamos a cocinar el proyecto sino en el justo instante en que decidimos compartir esta ridícula obsesión por el fútbol.

Acaba de ver la luz por primera vez 9,15, un espacio creado para la reflexión y el análisis de temas futbolísticos, sobre una base de pluralidad y respeto a las opiniones. Los responsables del nacimiento y padres biológicos de la criatura somos sencillamente un grupo de soñadores temáticos con una terrible e ilógica pasión, agarrados además a una idea que intentaremos expresar cada día desde perspectivas y estilos dispares. El único objetivo que perseguimos en 9,15 es desahogarnos, con eso nos conformamos.

Nuestro trabajo va dedicado a todos los futbohólicos sin remedio, aquellos a los que, como mínimo, un detalle de este deporte haya convertido en adictos. A los infectados por el juego, no solo por los jugadores. A esos que sufren, como nosotros, de este contagio divino y experimentan el fútbol como su modo de vida.

Dijo Jorge Valdano en una ocasión que: «Escribir sobre fútbol es escribir sobre hombres que juegan o miran jugar. Escribir sobre fútbol es escribir sobre una pasión y las pasiones son exageradas por naturaleza. En definitiva, escribir sobre fútbol es escribir sobre un juego exageradamente humano.»

Que la distancia reglamentaria de 9,15 -entre los que escribimos y los que leen- nos obligue a todos a una de las prácticas más inusuales de estos tiempos, la del pensamiento.

Bienvenidos

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